domingo, 12 de octubre de 2014

Hermano lobo, hermano buitre



Es verdad que San Francisco no tenía hermanas ovejas, así que podía amar a los hermanos lobos y a los hermanos buitres.

Es verdad que San Francisco vivía en Asis y en el siglo XII lo que hace todo más sencillo porque no había Ministerio de Agricultura ni agentes forestales y los lobos hambrientos se zampaban a los vecinos directamente. Por lo tanto las hermanas ovejas estaban a salvo.

Bueno pues San Francisco quería proteger a la especie humana que no estaba en vías de extinción pero que él veía bastante próxima al chimpancé, así que se puso a aleccionar al hermano lobo y a transmitirle sus doctrinas de amor y paz…y el hermano lobo le creyó y se puso a ser bueno, pero un día salió un ganadero del pueblo y le pegó una zurra de aquí te espero y el hermano lobo se cabreó, le dijo a San Francisco que hasta otra y volvió al bosque. Esa noche se cenó a un paisano del pueblo. 

Los ecologistas lo defienden, no quieren que desaparezca como otras muchas especies, por culpa de los desmanes brutales del hombre. Pero los ecologistas no suelen tener hermanas ovejas ni viven en nuestros campos del primario reino de Castilla y León.

El Ministerio sufre de esquizofrenia: Si desaparece el lobo se le echan encima como lobos los ecologistas, si protege la especie tiene que rascarse el bolsillo para indemnizar, los ganaderos ya no disponen de pastores y los  cazadores siguen disputando las mismas especies para su actividad que los lobos para su alimentación. 

El lobo es lobo y tiene hambre. La desertización de muchas zonas, la caza a mansalva de otras especies que le servían de alimento, la invasión de territorios por el hombre, los incendios forestales y las infraestructuras viales hacen que el lobo se repliegue a zonas menos pobladas, sin embargo, la existencia de especies como cérvidos o jabalies en libertad no basta para la supervivencia del lobo en la mayor parte de los territorios, por lo que éste recurre a otras fuentes de alimento, especialmente cabaña ganadera.

Hace dos años tuve que sacrificar una vieja y querida yegua que sufría en su estado terminal de vejez. Resulta que sacrificarla como Dios manda me costaba como las honras fúnebres de una alta dignidad, así que hice lo que no se puede, un amigo la sacrificó y otro la dejó en el monte para alimento de los hermanos buitres, hermanos lobos o lo que fuera.

Quizás si San Francisco viviera ahora y fuera ganadero, como santo prudente, cuidaría que sus rebaños estuvieran bien protegidos, porque el lobo no puede llegar a donde no tiene acceso.


Y como santo prudente quizás fuera chispita ecologista. Lo que no sería es agente forestal porque Dios no le permitiría obedecer las consignas de un superior esquizofrénico.