lunes, 10 de noviembre de 2014

¡QUE VIENE EL COCO!

Me levanto cada mañana rezándole a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, por si puede frenar en algo esta convulsa España.

Nos faltan horas al día para informarnos totalmente de todo lo que ocurre y de todo lo que piensan nuestros sesudos analistas. Oigan, es que es un no parar. Caen como un castillo de naipes los corruptos PePeros y Rajoy sigue cual Don Tancredo sin mover un músculo ni siquiera cuando la “encastada” Aguirre le clava un rejón de aquí te espero.

Lo que nos gustó Pedro Sánchez cuando le vimos sonreír ante las cámaras. Madre mía! qué guapo! pero nos ha salido blando, blando, blando…en cien días no nos ha dado sensación de poder (con perdón). Si le miras fijamente un buen rato, como cuando mirabas aquella imagen borrosa de los tres puntitos, acabas viendo la cara de Susana Díaz. 

Los dos grandes partidos se acercan a las municipales con las carnes temblorosas y si piensan en las generales…se meten en la cama con la caja de kleenex a mano. Y mientras, Podemos y su líder, sin desmelenarse, recauda votos hora a hora.

Los votos del cabreo, los votos que vienen de las masas movilizadas que han encontrado la forma de no correr por las calles y ser más eficaces en el resultado. El voto de los recortes, el voto de la contumaz intromisión en la libertad individual, el voto de los parados abandonados y así una lista interminable incluidos los votos de los amigos de Excalibur, que se han convertido en espada vengadora.

La “casta” se ha quedado petrificada, como un niño al que le dicen ¡qué viene el coco! incapaz de reaccionar.

Pero esto es serio, un político es una persona que ha asumido la enorme responsabilidad de representar a los ciudadanos, ha asumido la enorme responsabilidad de velar por el bien estar de los ciudadanos, ha asumido la enorme responsabilidad de administrar los bienes comunes del país y por ello no puede permitirse el lujo de “hacerse el suizo” y esperar que el adversario se consuma por sí mismo según corra el tiempo y se desvelen sus puntos débiles.

Porque los puntos débiles de Podemos ya se saben ahora. Sus teorías son seductoras pero les falta solidez a la hora de ponerlas en marcha. Moncloa no es solo repartir justicia y felicidad, es negociar, negociar y negociar para conseguir la cuadratura del círculo que consiste en hacer tortillas sin romper huevos. Y eso es muy complejo. Requiere grandes dosis de sensatez y honradez. Y no es una garantía llegar “limpio” porque casi la totalidad de los que han pasado por el poder han acabado “pringados” hasta la médula.


Así que, no es solo una cuestión de personas, es una cuestión de estructuras. Hemos creado una sociedad para la que no encuentro el adjetivo que englobe sus deficiencias, así que lo simplifico: de mierda.