martes, 14 de febrero de 2017

A veces me da vergüenza


Sí, es verdad, me da vergüenza adjudicarme la etiqueta de "ecologista" porque tendría que puntualizar demasiado para no asimilarme a los "ecologetas" como los llama un ganadero de Cantábria en un vídeo impresionante  que acabo de ver publicado en un blog llamado "Postureo Cántabro".

¿Hay que considerar a los ecologistas una especie de héroes interplanetarios defensores del planeta? pues depende. Hay mucho "lechuguino" en esas organizaciones que no han salido jamás de su barrio, que no distinguen una vaca de una cabra pero que les viene muy bien como coartada para "movilizarse".

Hay mucho imbécil que todavía no ha comprendido que los verdaderos ecologistas son aquellos que salvan animales, cuidan las especies y protegen de verdad la fauna y la flora. Ellos no tendían  nunca agallas de subirse en un barco de Greenpeace y jugarse el pellejo defendiendo ballenas, o rescatar un animal herido y salvarlo como hacen muchas veces los Seprona, o crear un lugar de protección de animales y dedicar su tiempo, su dinero y su vida sin pretender otra cosa que darles bienestar. No, esos "ecologetas" solo son visibles en las fotos de una noticia que más perjudica que beneficia pero que a ellos les da su minuto de gloria, detrás de una pancarta (siempre que sea dentro de la ciudad) o vociferando en la puerta de alguna Institución.

Y tampoco creo que el mejor ecologista sea el hombre del campo. La agricultura sabemos que ha arrasado en el mundo con millones de hectáreas de naturaleza. Los ganaderos todos sabemos que viven de un ganado que no es más que eso, ganado. Y a veces, la caza prioriza sobre ambas por razones puramente económicas.

Para alimentar a una sociedad que ha pasado ya la fase de "comer" para pasar a la fase de "gastronomía" se necesitan agricultores y ganaderos productores de la materia prima y eso no es incompatible con un defensor de la naturaleza y la fauna, sí es incompatible con burócratas de la Administración y ecologetas.